sábado, 2 de enero de 2010

GOBELEANDO 3

LA BRONCA, PARIENTA DE LA LIBERTAD
Escribe Walter Ernesto Celina
waltercelina1@hotmail.com – 22.12.2009

Bronca, letra de Mario Batistella, data de 1962 y lleva música del cantante Edmundo L. Rivero, voz sobria y varonil del tango.
Precisa el investigador José Gobello que Rivero la interpretó en diversos lugares balnearios durante el verano de 1962-63, con la particularidad que al retornar a su labor en la Radio El Mundo, en marzo de 1963, se le informó que la irradiación de esa página había sido prohibida. Era presidente de la nación el Dr. José María Guido.”
En una precisa anotación -Todo Tango (págs. 65 a 67)-, Gobello proporciona el marco en que se da la interdicción.
Buenos Aires vivía en setiembre de 1962 un auténtico clima de guerra, siendo los militares colorados y azules quienes se disputaban la salvación del país…
El ascenso del general Onganía se daba en medio de combates en Plaza Constitución, Parque Chacabuco y Parque Avellaneda. Los azules le apoyaban: los colorados fueron derrotados. Guido oscilaba entre unos y otros. Saltó de su sillón.
En el medio radial la acción psicológica era instrumentada por el sociólogo José E. Miguens y por el periodista Mario Grondona.
La brutalidad pasó a ser ley. Los partidarios de Boca Juniors gritaban en las canchas: Melones, sandías/ a Boca no lo paran ni los tanques de Onganía.
Resume Gobello: En esta gran confusión, como dice el tango, llegamos al verano caliente (1962-1963), en medio de una gran sequía y con el aumento del costo de vida, en 50%, durante noviembre y enero. Entre rumores, contradicciones y ambigüedades, se quemaban los laureles que supimos conquistar y, como no podía ser de otra manera, la falta de democracia selló una vez más en canto de las gentes, prohibiendo la difusión de este tango en marzo.
Pocos años después, el dictador Onganía bendeciría al presidente Jorge Pacheco Areco, a bordo de una nave, en medio del gran río.
Como obsequio el pichón uruguayo recibiría una sofisticada metralleta.
El tango que se leerá se anticipó a aquel tiempo y su inicua prolongación: ¡Es la hora del asalto!, expresa un verso.
Mucho dolor y una bronca pertinaz, que aún recuperadas las libertades, levanta banderas de verdad y justicia.

BRONCA
1962

Por seguir a mi conciencia/ estoy bien en la palmera/ sin un mango en la cartera/ y con fama de chabón./ Esta es la época moderna/ donde triunfa el delincuente/ y el que quiere ser decente/ es del tiempo de Colón./ Lo cortés pasó de moda / no hay modales con las damas;/ ya no se respetan canas,/ ni las leyes ni el poder./ La decencia la tiraron/ en el tacho a la basura/ y el amor a la cultura/ todo es grupo, puro bluff.
¿Qué pasa en este país?/ ¿Qué pasa mi Dios?,/ Qué os vinimos tan abajo?/¡Qué tapa nos metió el año 62!
¿Qué pasa?/ ¡Qué signo infernal/ lo arrastra al dolor?/ Ya ni entre hermanos se entienden/ en esta gran confusión…/Que si falta la guita…/Que si no hay más lealtad…/¿Y nuestra conciencia,/ no vale eso más?
Pucha, ¡qué bronca me da/ ver tanta injusticia de la humanidad!
Refundir a quien se pueda/ es la última consigna/ y ninguno se resigna/ a quedarse sin chapar…/ Se trafica con la droga,/ la vivienda, el contrabando…/ Todos ladran por el mundo…/ Nadie quiere laburar./ Los muleros van en coche,/ Satanás está de farra/ y detrás de la fanfarria/ salta y baila el arlequín…/ ¡Es la hora del asalto!/ ¡Métanle que son pasteles!/ Y así queman los laureles/ que supimos conseguir.-

GOBELEANDO 2

DISCÉPOLO EN LA SENDA DE ALMAFUERTE
Escribe Walter Ernesto Celina
waltercelina1@hotmail.com - 17.12.2009

El maestro de escuela Pedro B. Palacios (Almafuerte) (1854-1917), iluminó con su presencia y acción no sólo a sus discípulos, sino a los rioplatenses, quienes encontraron en él un modelo de pedagogo, de pensador y de ciudadano independiente.
Preguntado porqué abandonaba la ciudad en que ejercía su magisterio, contestó: ¡Voy al campo a sembrar abecedarios!
Desde su concepción ética vierte en sus poesías amor por la humanidad sufriente e interroga a Dios, sólo como puede hacerlo un creyente convencido, con la fuerza de todo quien es capaz de poseer un credo moral trascendente.
Enrique Santos Discépolo, desde un ángulo menos retórico, aunque vigoroso y con el empaste lírico de su voz de hombre de pensamiento autónomo, conmovido por los desgarros del amor y la laceración del dolor, hizo sus propias interrogantes.
La letra que ha de leerse va en esa dirección y, acompañada de la música que la engalana, es una joyita bellísima.

CANCIÓN DESESPERADA
1945
Letra: Enrique Santos Discépolo – Música: Mariano Mores
¡Soy una canción desesperada!/ ¡Hoja enloquecida en el turbión!/ Por tu amor mi fe desorientada/ se hundió, destrozando mi corazón./ Dentro de mi mismo me he perdido/ ciego de llorar una ilusión./ ¡Soy una pregunta empecinada/ que grita su dolor y tu traición!

¿Por qué me enseñaron a amar/ si es volcar sin sentido los sueños al mar?/ Si el amor es un viejo enemigo/ que enciende castigos/ y enseña a llorar…/ Yo pregunto: ¿Por qué,/ sí, por qué me enseñaron a amar/ si al amarte mataba mi amor?/ Burla atroz de dar todo por nada/ y al fin de un adiós, despertar llorando…
¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?/ ¿Dónde estaba el sol que no te vio?/ ¿Cómo una mujer no entiende nunca/ que un hombre da todo, dando su amor?/ ¿Quién les hace creer otros destinos?/ ¿Quién deshace así tanta ilusión?/ ¡Soy una canción desesperada/ Que grita su dolor y tu traición!

Recuerda Don José Gobello que fue escrita para el cantante Hugo del Carril, quien la grabó en México en 1946, asistido de la orquesta de Atilio Bruni, luego de haberla cantado para el film azteca de su mismo título.
Libertad Lamarque la registró con Alfredo Malerba, antes de su exilio.
Numerosos artistas la han interpretado, entre ellos, Roberto Goyeneche.

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GOBELEANDO 1

LA CANTINA
Escribe Walter Ernesto Celina
waltercelina1@hotmail.com – 17.12.2009

El Tango es un compendio de 250 letras anotadas por el Maestro José Gobello, erudito en la materia.
El trabajo presenta los temas -como en otras publicaciones similares del ensayista e historiador- con indicación de los autores de la versificación y de la música, indicaciones referentes al momento de su difusión y anotaciones histórico-sociológicas, del mayor interés.
De esta formidable selección, he de extraer algunas letras, más o menos divulgadas, con el fin que el lector las examine en su fondo conceptual y poético, en el acierto de determinados giros lingüísticos, así como en la descripción de época, aspectos estos, entre otros, imprescindibles para evaluar un momento social, cultural, psicológico y, aún político, en que surge la creación.
Del aporte del académico argentino adoptaré, de manera sintetizada, algunos elementos ilustrativos.
Voy a la versión de:
LA CANTINA
Letra: Cátulo Castillo – Música: Aníbal Troilo
Año 1954

Ha plateado la luna el Riachuelo/ y hay un barco que viene del mar,/ con un dulce pedazo de cielo,/ con un viejo puñado de sal.
Golondrina perdida en el viento,/ ¿por qué calle remota andará,/ con un vaso de alcohol y de miedo/ tras el vidrio empañado de un bar?
La cantina/
llora siempre que la evoca /cuando toca piano, piano,/
su acordeón el italiano;/
la cantina/ que es un poco de la vida/ donde estabas escondida/ tras el hueco de la mano,/ de mi mano/ que te llama, silenciosa /mariposa que al volar/ me dejó sobre la boca, sí,/ me dejó sobre la boca/ su salado gusto a mar.
Se ha dormido entre jarcias la luna,/ llora un tango su verso tristón/ y entre un poco de viento y de espuma/ llega el eco fatal de tu voz…/ Tarantela del barco italiano…/ La cantina se ha puesto feliz,/ pero siento que llora, lejano,/ tu recuerdo vestido de gris…

Señala Gobello: La grabaron simultáneamente, en 1954, Alberto Marino, con orquesta; Aníbal Troilo, con la voz de Jorge Casal, y Edmundo Rivero, con guitarras.
Tarantela: Baile napolitano, de movimiento muy vivo, en compás de 6 x 8.
El neologismo “gobeleando” deriva de la toma de información captada del libro en que el investigador hace gala de su saber profundo.
Las notas, en algunos casos, estarán matizadas con consideraciones y opiniones propias.

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viernes, 18 de diciembre de 2009

ELOGIO DEL TANGO

TROILO EN 100 CAPÍTULOS
Escribe Walter Ernesto Celina
waltercelina1@hotmail.com – 14.12.2009

Aníbal Troilo (Pichuco) es una de las esencias más perdurables del tango.
Para hablar de él se han juntado dos plumas: la de nuestro compatriota Horacio Arturo Ferrer y la del maestro argentino José Gobello (Belgo).
Véase lo que aporta este último, con su ilustrativo comentario:

“Nuestro académico de número (1) Don Horacio Arturo Ferrer podría adjudicarse así mismo aquella conmovedora confesión de Ovidio (Tristes, IV, 10): Quidquid tentabam dicere versus erat, “todo lo que intentaba escribir era poesía.
De retorno de una de sus presentaciones triunfales en Europa, Ferrer da a conocer ahora esta obra sobre Troilo, hecha a lo grande. Nada hace Ferrer que no sea a lo grande, como los mil versos para Picasso que tiene en gateras.
Hay en este homenaje literario a Troilo recuerdos, anécdotas, valoraciones, admiraciones, crítica, historia mayor e historia menor… Pero ¡caray!, todo lo que intenta escribir siempre resulta poesía.
Así como Troilo dijo de Gardel que no era que su canto tuviese ritmo, porque el ritmo era él mismo, de Ferrer puede afirmarse que no se trata de que todo le salga poesía, sino que él mismo es la poesía.
Los cien capítulos que dedica a Pichuco, más una antología en CD y, todavía, de yapa, ciento veinte fotografías memoriosas, impagables, nos ofrecen, es claro, un Troilo cabal y multirostro, de quien los puñales de hielo con que nos desgarraba su derecha me persiguen como el ensimismamiento de quien estaba pensando en su propia alma, que se le escapaba por los dedos.
Leo a Ferrer y siento sus páginas como una verdadera almografía personal. Cien capítulos sobre Troilo son también cien capítulos sobre Ferrer.
Me cito a mi mismo. En mi poesía “A Misael” digo de lo que yo mismo escribo que, cada cuartilla es la fotografía que me muestra distinto e inmutable. También, inmutable y distinto se muestra Ferrer, ya se refiera a Pichuco, a Picasso, a Woody Allen, a la última grela o al colifato que ve a la Luna rodando como un queso de bola sobre el smog de la Avenida Callao. BELGO.”


(1): Referencia a la Academia Porteña del Lunfardo.

ELOGIO DEL TANGO

EL MAESTRO JOSÉ GOBELLO
Escribe Walter Ernesto Celina

waltercelina1@hotmail.com – 13.12.2009

El año se cierra con el extraordinario reconocimiento hacia el tango y el candombe como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
La distinción, conferida por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura), abarca el área de los países platenses.
La decisión, obviamente, llena de gozo a los cultores de las dos modalidades musicales. Cubre el extenso espectro de intérpretes, compositores, músicos, arregladores, vestuaristas, alcanzando a estudiosos y diletantes. Un mundo multicolor y creativo por el que se muestra la sensibilidad compartida de las comunidades argentina y uruguaya.
En un plano más íntimo, aunque igualmente significativo, un ilustre intelectual argentino, Don José Gobello (Belgo), celebró sus 90 años.

Estuvo rodeado por sus colegas de la Academia Porteña del Lunfardo y otras personalidades.
Recibió el título académico de Periodista Honoris Causa del Instituto Grafotécnico, decano en Argentina en la formación de comunicadores.

Para la reedición de Lunfardía, en que Gobello examina con erudición brillante las peculiaridades idiomáticas de expresiones allegadas al tango, el uruguayo Horacio Arturo Ferrer pudo manifestar, entre otros conceptos:
Nombre consular, entre nombres con historia y lustre en el registro íntimo y público de la Academia Porteña del Lunfardo, donde oficia sermones paganos con elegancia pausada y elegidas palabras de la Real Academia Castellana.
…Estilista de prosa delicada y contundente e inconfundible, tal que la lectura de esa prosa trajera siempre aparejada su voz cálida y seductora, su voz de cantor con el ritmo tomado del saber mucho y con la música pedida a las ideas y a la armonía de las ideas.
…Numen de esta Lunfardía que esclarece en las esquinas con luz de faro, que va para medio siglo que alumbra y da fecha al habla de la furca y la ganzúa, el bandoneón y el lirismo soberbio de nosotros los reos.

El preclaro homenajeado es uno de los nombres imprescindibles para acceder al cofre que guarda los secretos de la vitalidad universal del tango.


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lunes, 14 de diciembre de 2009

ELOGIO DEL TANGO

RIMAS ROMÁNTICAS Y LUNFARDAS
Escribe Walter Ernesto Celina
waltercelina1@hotmail.com – 12.12.2009

La ciudad de Tacuarembó acaba de discernir un título honorífico a la investigadora gardeliana Sra. Martina Iñiguez en mérito a sus contribuciones ratificatorias de la nacionalidad uruguaya de Carlos Gardel.
Reservo para otra oportunidad un comentario sobre la adjudicación del GARDEL DE ORO a la galardonada, para centrarme en otra arista de su personalidad.

La intelectual correntina, radicada en Buenos Aires y asidua visitante de Uruguay, incursiona de modo feliz en el campo de la poesía, siendo cultora de la letrística lunfarda, forma literaria de compleja y no frecuente articulación.

Ricardo Ostuni, prologando Veinte Poemas de Lunfaumor y una Canción Desafinada decía, a fines de 1993: Es alentador este primer libro de M. I. Preanuncia otros de creciente calidad.
La soltura con que maneja el arduo endecasílabo del soneto (1) es una muestra de su baquía poética. El Grupo Poesía de Buenos Aires expresa su máximo alborozo por esta iniciación.

Y razón tenía el distinguido comentarista. En 1998 M. I. hace conocer sus Rimas de...Mentes (Al estilo de Gustavo Adolfo Bécquer).
Cabe ubicar, sucintamente, al poeta español (1896-1870). Se le considera el exponente máximo del romanticismo ibérico y un lírico de excepción.
Sus versos están contenidos en sus famosas Rimas, en tanto su refinada prosa se encuentra tanto en Cartas, como en Leyendas.
En Si tenés un ojo negro M. I. toma la Rima XIII del español, la transcribe -para recordárnosla- y, luego, estampa la suya. Exhibe capacidad e ingenio para la composición y nos transfiere una página de humor disfrutable.

RIMA XIII ORIGINAL

Tu pupila es azul, y, cuando ríes,/ su claridad suave me recuerda/ el trémulo fulgor de la mañana/ que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul, y, si en su fondo/ las transparentes lágrimas en ella/ se me figuran gotas de rocío/ sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y, cuanto más lloras,/ como un punto de luz radia una idea,/ me parece en el cielo de la tarde/ ¡una perdida estrella!


RIMA LUNFARDA
Tenés un ojo negro y tu sonrisa/ muestra un agujero nuevo que recuerda/ a un choclo masticao por un gusano/ que tiene buenas muelas.
Tenés un ojo negro, si lo abrieras… ¡pavada de mirada franelera!/ Se me hace que debieras, a tu párpado,/ ponerle una chuleta.
Tenés un ojo negro, ya no llores,/ vos sos de los que a golpes no escarmientan/ ¡No es la primera vez que en el boliche/ te fajan por curdela!

NOTA (1) Y LÉXICO

Soneto: Poesía de 14 versos endecasílabos. Endecasílabo: Palabra de 11 sílabas.
Franelera: Acariciadora, excitante. Fajar: Golpear, pegar, castigar. Curdela: Borracho.


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miércoles, 4 de noviembre de 2009

“BABILONIA” DE ARMANDO DISCÉPOLO

TEATRO CON PERSONALIDAD
Escribe Walter Ernesto Celina

Hace 60 años, en un modestísimo local de la calle Mercedes, en el Cordón de Montevideo, nacía la Institución Teatral “El Galpón”.
El ilustre director Atahualpa del Cioppo le imprimió al emprendimiento la característica de entidad independiente y de vanguardia en su género.
Hoy, en su remozada sala de la Av. 18 de Julio, sigue ofreciendo obras de dramaturgia de todos los tiempos, en tres escenarios que integran su complejo cultural.

El experimentado director Jorge Denevi, realiza la puesta en escena de Babilonia, la pieza del argentino Armando Discépolo (fallecido en 1971, a los 83 años).
Quince actores entran en acción, con veinticuatro más que cubren los restantes rubros de respaldo del espectáculo. Los elementos cuantitativos señalados dan idea del esfuerzo que permite plasmar la obra.
Su creador fue una relevante figura del teatro y del cine rioplatense, hermano del inolvidable Discepolín, Enrique Santos Discépolo.
Cabe decir, de modo preliminar, que su padre fue un napolitano, director de la primera banda municipal bonaerense, generador de una familia instruida.
A los 18 años Armando Discépolo se entrega a la escritura teatral, encontrando el respaldo de Pablo Podestá, uno de los puntales de la actividad proscénica, de riquísima tradición en la gran urbe rioplatense.
Julián y Osvaldo Barsky señalan que el criollismo como corriente popular recibirá un fuerte impulso a partir del desarrollo del llamado“circo criollo” y de la consolidación de los sainetes. Estas eran precisamente, piezas en un acto, dramático-jocosas, de tono popular. Formaban parte del género chico, denominación que las apartaba del serio, cultivado por compañías extranjeras y operísticas.
En conversación con Elba López, señalaba Denevi que el término grotesco criollo fue acuñado por Discépolo para otro de sus sucesos: Mustafá, una forma de ver lo dramático a través de lo común. Él estaba dolido por la tragedia humana, de donde provienen la mentira, el fingir amor, la falta de honradez...
Advierte el director que Babilonia refiere a una sociedad que funciona de determinada forma -para el tiempo en que fue escrita- pero, además, para una sociedad como ésta, de 2009!

Su ambiente está cargado de los elementos de la inmigración, qué tan importantes rasgos han marcado en el Plata, lo que no inhibe el traslado de situaciones a través del tiempo. Italianos, gallegos, alemanes, judíos. Pobres y medio ricos.
Las variantes dialectales fueron asumidas con puntillosidad, configurando los perfiles de un tiempo perdido, aunque aún latente.
En esta Babel del desorden y la confusión (de donde deviene el título Babilonia), surge la modalidad del sainete, transformado en grotesco criollo.
Comicidad y drama van de la mano y, por las hendiduras de la trama, Denevi busca a Discépolo para mostrar lo que llama bestialización del hombre en la miseria.
Sobre un inmenso escenario, aparecen dos ambientes unidos: un arriba -opulento y cargado de sugerencias-, y un abajo -muy doméstico- en que opera la servidumbre.
La música perfeccionada del tango, llevada a cabo por Julio De Caro, abre la primera página y, el final de fiesta, lo brinda la internacionalización del canto, con composiciones cantadas a capella por integrantes del elenco en varios idiomas.
¡Habría muchísimo más para decir!

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29.10.2009