jueves, 26 de julio de 2007

EL ALMA DE LAS CIUDADES

Escribe Walter Ernesto Celina

Transitar por las calles de una ciudad supone ir al encuentro de su presente e, inevitablemente, de su pasado.
Hay lugares abiertos que convidan a entrar en su historia. Los cerrados habilitan el paso de los recuerdos. A veces, en unos, el tiempo ido parece juntarse con el que transcurre.
Todo esto acontece con los bares y cafés de Montevideo, puntos de sociabilidad de los barrios, donde se funde la vida ciudadana.
Por más de cincuenta años he visto las luces y oído las voces de estos locales y he escudriñado a su gente.
He percibido parte de sus alegrías y emociones y me he aproximado a sus escondidos secretos.
He estado en tertulias pletóricas de voces y escuchado la palabra de poetas, escritores, periodistas y cantantes. Conservo la resonancia de guitarras y bandoneones.

En el Montevideo de los años 50 los bares y cafés estaban institucionalizados en las esquinas de las avenidas en un fenómeno sorprendente, repetido en las calles importantes de los barrios en que se desgrana la urbe.
En aquellos ambientes amigables florecían los encuentros cotidianos, antes o después del trabajo, como un verdadero rito.

El paso del tiempo y los cambios experimentados por las ocupaciones fueron modificando las fisonomías. Los toques de modernidad los trasmutaron. Los hicieron algo diferentes y, de seguro, más confortables. Siempre dispuestos a los desafíos de la intimidad.

Algunos se fueron, irremisiblemente, como los “Palace”, “Antequera”, “Ópera”, “Chamadoira”, “Oriental”.

Otros, dieron el paso a nuevos tipos, aproximándose a casas de comida. Como siempre, muchos siguen tan campantes, en un alarde de resistencia a lo nuevo.

¿Cómo no recordar, en este fogonazo de la memoria, al “Gran Sportman”, en 18 de Julio y Tristán Narvaja, frente al edificio de la Universidad de la República?
Sus paredes albergan los murmullos de los estudiantes que, concluidas las clases, salíamos de las Facultades de Derecho o de Ciencias Económicas e íbamos a comentar temas de estudio, episodios de la vida universitaria, del acontecer político o, simplemente, tantas veces, para compartir el café de la amistad.

A no muchas cuadras de allí, frente al Hospital Pereira Rossell, en Bulevar Artigas y la actual Francisco Canaro, en un ambiente más recatado, solía encontrame con dos amigos entrañables: el Esc. Eugenio B. Cafaro y el Pr. Julio Alberto Salgado. Meditábamos sobre cuestiones de derecho llevados de la mano de Cafaro, quien ejercía en la facultad la cátedra en materia civil y, de paso, lo escuchábamos evacuar, muchas veces, consultas que le formulaban profesionales amigos.
Al llegar los meses de clima benigno no faltaban las invitaciones para trasladarnos desde las oficinas céntricas a la Aduana, para arribar al “Bar Roldós”, en el Mercado del Puerto.

Mercado del Puerto


Su servicio clásico era un vaso suave de “medio y medio (caña y vermut), que se acompañaba con unos sándwiches sabrosos. Sus mostradores acogen clientelas desde 1886.

En el Prado, en Av. Luis Alberto de Herrera y Cubo del Norte, permanece incólume la casona que alberga a “Los yuyos”, un bar en que la caña se cruza con sabores de pitangas, nísperos, uvas, arazá, aproximándose a un ciento de variedades. Su historia cabalga desde hace un siglo.

En el Mercado Central, detrás del Teatro Solís, en Ciudadela y Reconquista, fluye con toda su tradición a cuestas el “Bar Fun Fun”. Viejas fotografías tapizan sus paredes. Allí las evocaciones se encuentran con Carlos Gardel.

Un poco más hacia el corazón de la city, en Ituzaingó casi 25 de Mayo, impone su señorío el “Café Brasilero”. Se fundó en 1877, se renovó hacia 1920 y compitió con el memorable “Tupí Nambá” y otros de su condición. Tiene los trazos del Art Nouveau. Allí me supe reunir con entrañables amigos con los que, a la caída de la dictadura, participábamos en el proceso de democratización. Debían efectuarse las elecciones de 1984. A escasos metros estaba la sede de la Corte Electoral. Desde sus mesas programábamos entrevistas y acciones para asegurar garantías comiciales.

Tupí Nambá

De entre todos, en el Cordón Norte, el “Rey” perfila su rostro de bar y café tradicional. Permanece igual a sí mismo, con su mostrador de mármol de carrara y demás instalaciones de maderas nobles.
Por las mañanas, el aroma a café y el zumbido de la máquina a vapor impregnan el ambiente. Los desayunos se suceden. Al mediodía, una cocina familiar atiende a los vecinos habitués. Por las tardes y noches la tertulia es en torno al fútbol de televisión o la mesa de naipes.

La memoria de las ciudades tiene en los bares y cafés encerrada una buena porción de la historia de la que somos parte los ciudadanos.
Montevideo no es una excepción. A cualquiera de las versiones escritas, que reproducen tantos libros sobre el tema, pueden añadirse innúmeros relatos verbales.
Los bares y cafés se parecen a cofres. Desde ellos se desnuda el alma de las ciudades.

waltercelina1@hotmail.com

domingo, 6 de mayo de 2007

LA AMISTAD QUE NO CESA

Nota 1


El notable danzarín argentino Juan Carlos Copes fue proclamado Visitante Ilustre de la Ciudad de Montevideo.




El título conferido le fue impuesto por el Intendente Municipal, Dr. Ricardo Erlich, en ceremonia efectuada en la Junta Departamental, a la que asistió, entre otras personalidades, el Embajador de la República Argentina, Sr. Hernán Patiño Mayer.

A continuación se toman del registro taquigráfico de la sesión extraordinaria del cuerpo deliberante capitalino, de 18/IV/2007, pasajes fragmentarios del acto que, como una trenza fraterna, unió a autoridades de ambas orillas del Plata.

Sr. Presidente (Pablo Ferrer):
Bienvenidos Sr. Intendente Municipal de Montevideo, Dr. Ricardo Erlich, y Sr. Embajador de la República Argentina, Don Hernán Patiño Mayer.
Bienvenidos, también, Sr. Diputado Nacional de la República Argentina, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Don Luis Galvalisi, y Sr. Diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Don Marcelo Godoy.
Igualmente, tenemos el gusto de dar la bienvenida a la familia de Gerardo Matos Rodríguez: a la sobrina nieta, Sra. Rosario Infantozzi, y a la sobrina, Sra. Olga Durán Matos.
Y, muy particularmente, queremos saludar al Sr. Juan Carlos Copes, el milonguero argentino a quien tendremos el gusto de que aquí, en nuestra Casa, a iniciativa de la Junta Departamental, el Sr. Intendente Municipal de Montevideo lo distinga declarándolo Visitante Ilustre de la Ciudad de Montevideo.
Saludamos, asimismo, a quienes nos visitan y engalanan con su presencia esta Casa: la cantante María José Mentana, público en general y amigos de la prensa.
En lo que hace a la Junta, la tarde de hoy corona, en cierta forma, tres actividades, que llevamos a cabo en forma consecutiva. En primer lugar, tendremos la distinción al Sr. Juan Carlos Copes, con la declaración de Visitante Ilustre de la Ciudad. Posteriormente, se llevará a cabo el acto de homenaje a la “La Cumparsita”, en su 90° aniversarfio y, tras ello, será inaugurada la exposición alusiva, que se realiza en la hemeroteca de la Junta.
Estamos muy contentos de contar con la presencia de Uds.


Damos la palabra al Sr. Intendente Municipal de Montevideo.
Sr. Intendente Municipal (Dr. Ricardo Erlich):
En primer lugar, para nosotros esta resolución, este gesto, esta iniciativa de la Junta Departamental de distinguir al Sr. Juan Carlos Copes, es de gran significación. Se enmarca en algo a lo cual me quiero referir muy brevemente.
Creo que esta semana, en estos días tan particulares en que conmemoramos los 90 años de “La Cumparsita”, la Junta Departamental ha asumido con gran energía una serie de iniciativas, en el ámbito cultural, que entiendo son de particular relevancia.
Estamos en un período -que compartimos con la sociedad argentina- en el cual nos hemos abocado a entretejer nuevamente el entramado social, a reconstruir sociedad, y eso lleva mucho tiempo. Somos sociedades que hemos perdido generaciones enteras, que han tenido sangrías, en períodos dintintos, por situaciones muy diversas y vientos difíciles que han soplado en ambos lados del Río de la Plata.
Dentro de la cultura hay algunas expresiones, algunas manifestaciones que constituyen referentes para todos, referentes que compartimos no sólo -diría yo- en forma transectorial dentro de la sociedad, sino también transgeneracional. Y esos referentes son una gran herramienta para recontruir, para volver a entretejer esos lazos de la sociedad.
Creo que lo que esta Junta ha decidido para el día de hoy, esta distinción al Sr. Juan Carlos Copes, no sólo honra esa trayectoria que trasciende fronteras y que es patrimonio de las dos orillas, sino que tiene también algo de singular, que es el hecho de reconocer a un hombre de la danza; eso es muy particular. Nos damos entonces cuenta de la fuerza, del alcance que pueden tener gestos, movimientos que llegan a transmitir emociones, sensaciones, sentimientos, belleza.
Señalo que tener entre nosotros al Sr. Juan Carlos Copes y, ser quien habla el Intendente que le entregará, en nombre de las montevideanas y los montevideanos, la distinción de Visitante Ilustre, es un real honor.
Vamos a concederle ahora la medalla al homenajeado.
(Así se efectúa. Aplausos.)

Sr. Presidente (Pablo Ferrer):
En nombre de la Junta Departamental vamos a hacerle, también, entrega de una bandeja de plata, recordatoria de esta alegre jornada.
(Así se efectúa. Aplausos.)

Antes de dar la palabra al Maestro Juan Carlos Copes, deseo salvar dos omisiones: hacer llegar nuestro saludo y nuestra bienvenida al cantante Francisco Falco -que nos acompañará más adelante- y, en particular, a la Sra. Johana Copes, hija de Juan Carlos, y a su pareja de baile, quienes en el día de ayer, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, nos deleiteron con su arte.
(Aplausos)

Le damos la palabra al Maestro Juan Carlos Copes.

Sr. Copes:
¡No es fácil! No es fácil una situación como la presente. Todo lo que dijo el Sr. Intendente, lo que está manifestando la Junta Departamental de Montevideo a través de los dintintos protagonistas que la conforman, todo esto que me están haciendo a mí, en vida, normalmente se hace a los muertos.
Tengo que decir que, gracias a dios, en mis 60 años de tango, este es el halago mayor o el premio mayor que he recibido; más importante, aún, que el Oscar a la mejor coreografía por la película “Tango”.
Más importante que todo eso, es esto: un pueblo que está reconociendo el trabajo -a veces bueno, a veces regular y a veces malo- de un perseverante. Se suponía que yo sería un ingeniero electrónico. Me recibí de electrotécnico y, en determinado momento, en la Facultad tuve que decidir: o tango o ingeniero. Y elegí tango. Y no me arrepiento...
(Aplausos de pie)

(Entrega de obsequios de los Sres. Diputados de Argentina al Sr. Intendente. Aplausos.)


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Nota 2


Las autoridades municipales de Montevideo celebraron los 90 años de “La Cumparsita”.
Lo hicieron abriendo de par en par las puertas del parlamento capitalino y recibieron con un gran abrazo a familiares de Gerardo Matos Rodríguez, así como a autoridades y artistas argentinos.

Es que el tango y “La Cumparsita” -que es himno común en el Plata-, van de la mano, como nuestros pueblos.

Una exposición fotográfica sobre el autor de la inmortal composición y la distinción conferida al Maestro Juan Carlos Copes, declarado Visitante Ilustre de la ciudad, dieron relieve a la conmemoración.

En el curso de la sesión extraordinaria del deliberante, cumplida en la tarde del 18/IV/2007, además de los discursos del Presidente de la Junta Departamental, del Intendente Municipal y del invitado de honor, Sr. Copes, pronunciaron alocuciones varios Ediles.

He aquí un extracto de tales expresiones:


Edil Presidente Pablo Ferrer
Esta celebración que conmemora los 90 años de “La Cumparsita” coincide con la declaración de Hermandad Rioplatense -que por decreto aprobara esta Junta a fines del año pasado-, por lo que a nosotros nos parece más que grato el contexto del evento.
Nos parece grato tanto por la presencia de hermanos argentinos -en particular en el día de hoy- y por las actividades que habrá a lo largo de la semana, como por la articulación alcanzada por diversos organismos públicos, organizaciones sociales y empresas que han aportado su grano de arena para que esta actividad pudiera salir adelante.

Edil Marcelo Carrasco
Quiero agradecer la presencia de la delegación argentina. Del Diputado Nacional, Sr. Luis Galvalisi, que fue el impulsor para que el Gobierno Nacional Argentino declarara de interés nacional esta actividad de los 90 años de “La Cumparsita” y, también, del Diputado Sr. Marcelo Godoy.
Del mismo modo, quiero agradecer al Sr. Embajador, a la Cancillería Argentina y a la Sra. Ministra de Cultura del Gobierno de Buenos Aires, Doña Silvia Fajre, quien de parte de su gobierno nos obsequia la presencia de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, con la cual nos vamos a deleitar el jueves. Va a tocar donde, por primera vez se oyó a “La Cumparsita”, lugar en el que hoy está emplazado el Palaco “Salvo”. Es un regalo de Buenos Aires a los montevideanos. Contaremos allí con la cantante Malena Muyala.
“La Cumparsita”, tal como la conocemos hoy, adquirió su popularidad y su posterior consagración a parftir de la grabación que hiciese el Maestro Carlos Gardel en 1927, con el famoso acompañamiento de las guitarras de Barbieri y Ricardo.
No debe de haber un solo habitante de Uruguay o de Argentina que no se emocione al oir los compases de “La Cumparsita” y sus inmortales versos, los que viven alojados en nuestros corazones.

Edil Fernando Ripoll
Mañana vamos a conmemorar los 90 años de la gran obra con un magnífico espectáculo. Estará la Orquesta de la Ciudad de Buenos Aires con el Director Ruben Garello; la cantante Malena Muyala; el Profesor Juan Carlos Copes -verdadero profesor de danza-; Johana Copes -su hija-, quien demuestra que las nuevas generaciones siguen estando en el tango, y Federico García y Laura Legascue, una de las mejotres parejas de bailarines de tango del mundo. Los vi haciendo su coreografía en la Cumbre Mundial del Tango y quienes allí representábamos a Uruguay, nos sentimos orgullosos.
Deseo agradecer al amigo argentino, Sr. Diego Rivarolla -que se encuentra entre nosotros-, quien trabaja muchísimo por el tango y es uno de los coordinarores de la Cumbre. Cabe, asimismo, el agradeciemiento para María José Mentana, quien nos deleitera en la Sala “Zitarrosa” con un gran espectáculo, en un merecido homenaje a la Sra. Olga Delgrossi, “la Dama del Tango”, junto con Maia Castro, una cantante uruguaya.
Sr. Embajador: En Juan Carlos Copes homenajeamos no sólo al artista, sino al pueblo argentino.

Edil Gustavo Osta
Para nosotros, por lo que hemos visto y por las referencias de personas que conocen su trayectoria, que la han seguido y la valoran, nos alcanza decir: ¡chapeau para el Sr. Copes!


Edil Dari Mendiondo
Realmente esta es una ocasión memorable. La celebración de los 90 años de “La Cumparsita”, unida a la declaración de Visitante Ilustre del Sr. Juan Carlos Copes, es algo que dignifica a los convocados y a los convocantes. En este momento, más allá del acto cultural y del fenómeno histórico -ya que “La Cumparsita” representa a dos siglos, el XX en que nace y el XXI en que transcurre-, simboliza la búsqueda permanente con el fin de seguir fortaleciendo los lazos fraternos que nos unen con el hermano pueblo argentino que, pasado el tiempo, se registrará en la historia como el que en mayo de 1810 supo marcar un hito, para todo el continente latinoamericano, al seguir los caminos de la América del Norte de 1776.
En mayo hubo un grito de libertad que nos generó la posibilidad de ser países, naciones independientes, que hoy nos encuentra en la búsqueda de la Patria Grande. Ambos pueblos están unidos por un himno de libertad y por un himno de familia, de sangre, de idioma, de cultura y de música.
Y, como expresión mayor de esa música, tenemos el tango.
En esas conversaciones de boliche, en esas tertulias con gente que sabe mucho de tango, que ha leído a Jorge Luis borges y a otros autores que muchas veces han ilustrado a argentinos y uruguayos sobre el tema, alguien dijo: “Al tango “La Cumparsita” lo parió Uruguay; pero la madre es Argentina.”
Hay una simbiosis entre lo que es argentino y uruguayo.
En última instancia, la historia, los hechos, la vida, el río, demuestran que seguimos siendo lo mismo.

Edila Rosana Paredes
A todos los que nos acompañan, bienvenidos. Y este saludo lo expresamos especialmente en la persona del Sr. Juan Carlos Copes, que deleitó a los montevideanos con su talento, de quien también, en esta casa de los montevideanos y, cara a cara, apreciamos otra condición muy importante: su don de buena gente.

Edila Glenda Roldán
El tango forma parte intrínseca de la historia del Río de la Plata, de uruguayos y argentinos, de argentinos y uruguayos, más allá de las circunstancias históricas que nos toque vivir. Eso es algo, como muchas otras cosas, que nos coloca estrechamente unidos, como en el pasado artiguista lo fuimos.
¡Qué en cada uno de nosotros brille una “Cumparsita”, que nos hace uno solo!

waltercelina1@hotmail.com

martes, 24 de abril de 2007

ELADIA - POESÍA CON ANCLA URBANA



Moriré en Buenos Aires, será de madrugada,
que es la hora en que mueren los que saben morir.
Balada para mi muerte. Horacio Ferrer(letra)

Astor Piazzolla (música)

Como en los orígenes del tango, las habaneras mecieron la cuna de Eladia Blázquez.
Le bastaron a la niña arrullos de acento andaluz, un piano de juguetería y las cuerdas de una guitarra de siete pesos para subir a los sueños y escenarios, desde el barrio laborioso de Avellaneda.

De la música que encendía la nostalgia española, giró para el ancho y vital folklore argentino y latinoamericano, portador del acento multicolor de nuestra geografía. Exploró, asimismo, el campo melódico. Intérprete vocal y autora de músicas y letras, maduró para un verbo con vocación de expresión clásica: el tango.

De sus letras dimana una sustancia lírica que levanta la admiración de los Manzi, Cátulo Castillo, de los Expósito, entregándonos la siempreviva perfumada que Discépolo hubiera querido dejar en sus versos.
Su talento confirió al tango un reverdecimiento literario y la posibilidad, a intérpretes de valía excepcional como Ruben Juárez o Susana Rinaldi y a orquestas del porte de la de Osvaldo Pugliese, de motorizar y acompañar instancias muy renovadoras.

Sólo queriendo de alma la música -que es uno de los medios de comunicación más maravillosos construidos por el hombre- pudo crecer el tango, un objeto amado, que funde y amalgama las raíces rioplatenses, expandiéndolas sin límites de fronteras. Esta forma musical original supo no abroquelarse y guardó su savia íntima. Por venas abiertas incorporó nuevos recursos. Así ganó en atributos desafiantes de belleza, nostalgia, dramatismo y sensualidad. De este saber tuvo cabal convicción Eladia Blázquez, siguiendo los pasos de otros preclaros constructores. Estos, habían indagado y abrevado en otras experiencias, para exaltar lo nuestro.

Sin duda, su personalidad restalla con letras imperecederas. En “Contame una historia”, de 1969, ella produce la música para el trabajo de Alfredo M. Iaquinandi, quien pide: “Contame una historia distinta de todas;/ un lindo balurdo que invite a soñar./ Quitame este olor a mufa de verme por dentro/ y este olor a muerte de mi soledad…” Anticipo de desventura, toda la composición guarda un encuadre premonitorio.

Eladia Blázquez no oculta su humanismo intenso, ni su compromiso ético cuando formula “Honrar la vida”.
En “Sueño de barrilete”, de 1960 -primer tango de la autora siguiendo el apunte siempre preciso del Maestro José Gobello-, aparece su veta discepoliana: “Desde chico yo tenía en el mirar/ esa loca fantasía de soñar,/ fue mi sueño de purrete/ ser igual que un barrilete/ que elevándose a las nubes/ con un viento de esperanza sube y sube./ Y crecí en ese mundo de ilusión,/ y escuché sólo a mi propio corazón,/ más la vida no es juguete y el lirismo es un billete sin valor.” Desarrolla la idea, surge la peripecia y estalla, concluyendo: “Hoy me aterra este cansancio sin final,/ hice trizas mi sonrisa, mi ideal,/ cuando miro un barrilete/ me pregunto: ¿aquel purrete dónde está?”

Quizá, acompañando a Astor Piazzolla -quien con su música colgó el tango en los rascacielos-, le corresponda a Eladia Blázquez el honor de haberle cantado al barrio de los barrios, la ciudad, su Buenos Aires, la ciudad megaurbanizada, donde aflora y se cobija el suburbio universal. En “Tu piel de hormigón” le rinde un tributo imperecedero: “En la fachada un cartel/ y el eco fiel de un bandoneón” es una figura simbólica, únicamente asociada al tango. La polis, tras su dureza, guarda un emblema que la aproxima al individuo: “Bajo tu piel de hormigón, arena y cal, tu corazón…”, como para diluir una “tristeza de andén”, la que, justamente, suscita la añoranza de algo querido Que se va consumiendo en el espacio. O que se espera, como con la ilusión de la esperanza. Y, para subrayar la fidelidad del tango al lugar de pertenencia: “Mi Buenos Aires de hoy/ lo que soy te lo doy/ si lo querés.” Un acto pleno de entrega ofrecido, además, en una grabación personal, que es una manifestación impar, sólo comparable a “Mi Buenos Aires Querido”, de Gardel y Le Pera.

Más será con el Maestro Raúl Garello que en 1975 estrenará una obra de excepción, que eriza la piel y apresura el pulso: “El Corazón al Sur”.
Vayan ahora, en algunos de sus versos, el homenaje a la poetisa del tango contemporáneo:
"Nací en un barrio donde el lujo fue un albur,
por eso tengo el corazón mirando al sur.
Mi viejo fue una abeja en la colmena,
las manos limpias, el alma buena.

………………………………………….
Mi barrio fue una planta de jazmín,
la sombra de mi vieja en el jardín,
la dulce fiesta de las cosas más sencillas
y la paz en la gramilla de cara al sol.
Mi barrio fue mi gente que no está,
las cosas que ya nunca volverán,
si desde el día en que me fui
con la emoción y con la cruz
¡yo se que tengo el corazón mirando al sur!"
………………………………………………….

El clásico español Jorge Manrique sentenció en una poesía que resiste los tiempos: “Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar a la mar,/ que es el morir”.
En las ciudades en que el cemento se hermana con el acero para buscar el cielo, en lo duro e íntimo de cada mole, seguirán latiendo los versos de Eladia. Vendrán con la suavidad de las viejas habaneras y en ríos de silbidos surcando Avellaneda y ese barrio único en que cualquiera de nosotros es capaz de mirarse y morir.

tangocultura@hotmail.com

sábado, 21 de abril de 2007

LA VERTIENTE ESPAÑOLA



El afamado escritor español Fernando Díaz-Plaja, residente en Punta del Este en los últimos años, ha dado a conocer su quinta obra en Uruguay. Se trata de un ensayo titulado “El tango y los cuernos”.

Cabe señalar que Díaz-Plaja ha producido 153 obras que versan sobre la vida cotidiana, personajes históricos, documentos de la guerra civil y un enorme bagaje en el que lucen alrededor 20 ensayos. A la vasta lista no escapan novelas, cuentos y anotaciones de viajes. El autor ha dado la vuelta al mundo tres veces y ha dictado conferencias en 12 universidades de 7 países.

El escritor y comentarista literario Enrique Loza Aguerrebere, al dar cuenta del lanzamiento de la obra, señaló que la misma se encuentra unida a los recuerdos tangueros de la infancia y la adolescencia del autor, mencionando que por los años 30 los intérpretes más famosos en España eran Irusta, Fugazot y Demare, siendo el cantor uruguayo Carlos Gardel el paradigma del éxito personal.



Citando conceptos de Díaz-Plaja, menciona que Uruguay y Argentina eran países de inmigrantes, con la peculiaridad que la mayoría de los pobladores fue masculina. Con ello el papel de la mujer subía de forma extraordinaria, al poder elegir su pareja con mayor facilidad que en el caso contrario.
Tal circunstancia social se vio reflejada en las canciones. Luego de esta precisión preliminar, anota Loza Aguerrebere, el trabajo se canaliza en varias secciones, deteniéndose en letras de lo más diversas. Se citan los llamativos casos de semejanzas con antiguas coplas españolas, versos de Calderón de la Barca y de la lírica ibérica, no faltando aproximaciones a “La verbena de la paloma” o a las rimas de Bécquer.

Resulta asimismo atractivo el vocabulario lunfardo/español con el que se cierra el ensayo.
Será de interés examinar los puntos de vista de Díaz-Plaja en un momento en que en el mundo y en el Plata crece la avidez por el tango, ese “sentimiento triste que también se baila”, como ha dicho Ernesto Sábato.

waltercelina1@hotmail.com

POR LOS CAMINOS DEL LUNFARDO

El tango es una música que en sus inicios se danza y, posteriormente, se canta. Al entrar en su segunda fase se involucra con el idioma materno, es decir, con el español o, si se prefiere, con el castellano.
El medio social en que surge esta manifestación del arte popular impregna la forma hablada que adopta y lo hace con peculiaridades constructivas y, en especial, de vocabulario.
De los tiempos iniciales son títulos como “La catrera” (la cama), “Una noche de garufa” (de fiesta) o “El purrete” (el niño).
Las denominaciones se recuestan a formas de expresión ligadas al ambiente donde se prohijaban aquellas creaciones, gestadas por gentes sencillas.
Los rótulos primigenios no esconden su ligazón con el lunfardo.
Y aquí entramos a la materia de esta nota.

¿Es el lunfardo una lengua especial o un argot? La respuesta es negativa. En efecto, no es un lenguaje específico utilizado por un grupo de personas que compartan ciertas características comunes, vínculos de categoría social, procedencia, profesión, etc.

Siguiendo la opinión del Maestro José Gobello cabe decir que el lunfardo es sólo un repertorio de vocablos. Sus voces sustituyen las corrientes del idioma. No alteran su estructura o sintaxis.
A diferencia del jargon (Francia), del cant (Inglaterra), del rotwelsch (Alemania), del furbesco (Italia), de la germanía (España) o del calao (Portugal) no es un lenguaje de malhechores. Esto no significa que los elementos marginales no lo hayan utilizado pero, a diferencia de los mencionados y, asimismo de lo que se ha sostenido, el lunfardo no se origina en núcleos asociados a la delincuencia.

Los análisis de Gobello permiten detectar la raíz del lunfardo en los dialectos septentrionales de Italia. Las fuentes en que abreva son el genovés, piamontés, lombardo, véneto, fuera de préstamos del idioma italiano, propiamente dicho.
El nacimiento de los términos lunfardos se encuentra en los repertorios léxicos de los dialectos y en las palabras que fueron de uso en estratos sociales modestos y de inmigrantes llegados al Río de la Plata (Buenos Aires, Montevideo, Rosario).
Así pues, el lunfardista trabaja sobre la lengua común platense. Por consecuencia, debe atenerse a las reglas idiomáticas, a las fórmulas del idioma de base, en este caso, del castellano.
Los primeros estudios del lunfardo fueron producidos por Benigno Baldomero Lugones, Antonio Dellepiane, Luis María Drago y José S. Álvarez.

El periodista Lugones, que era escribiente policial, recogió vocablos que circulaban entre muchos delincuentes, de donde derivó la interpretación -bastante extendida- que el lunfardo era una forma propia de comunicación de los malvivientes. Pero, en rigor, se trataba de términos frecuentados en los ambientes de compadritos y capas sociales bajas.
Lugones recogió, en un inicio de su trabajo, 53 palabras lunfardas, 24 de las cuales eran genovesismos. Tales los casos de bacán (hombre que mantiene a una mujer), bufosa (pistola), campana (espía), embrocar (mirar filiando), encanado (preso), espiantar (irse), refilar (robar mediante punga; refilar toco, coimear), vento (dinero), etc.

El lenguaje literario fue introducido en el tango por Ángel Villoldo, aunque prescindiendo del lunfardo. Correspondió al payador Juan de Nava el cultivo del vocabulario orillero y, más adelante, a Pascual Contursi -con “Mi noche triste”- dar entrada al vocabulario utilizado por los descendientes de los inmigrantes. Carlos Gardel ennobleció las estrofas impregnadas de lunfardismo, siendo Celedonio Esteban Flores el que catapultó el lunfardo a su momento cenital.

El lunfardo, como vocabulario marginal, existe a partir de condiciones históricas peculiares.
En la actualidad tiene cultores excepcionales, como el caso de la poetisa Martina Iñiguez, de formidable producción. Esta manifestación de la lengua platense tiene un centro de conservación, estudio y difusión, de gran jerarquía: la Academia Porteña del Lunfardo, orientada por el saber del Maestro José Gobello.

Los tiempos van abriendo los caminos del idioma nacido en la vieja Castilla, que se enrique sin cesar.
Nuevas formas vocabularias se han ido perfilando en el tercer milenio para mostrar remozados términos.
El lunfardo está asociado a la lengua madre y se florea en el tango con renovada vitalidad. Es como si el pasado viajara hacia el futuro con sus ricos acentos.

waltercelina1@hotmail.com

jueves, 19 de abril de 2007

"LA CUMPARSITA” un auténtico himno.

MÚSICA NUESTRA Y UNIVERSAL

Por aquellas tardes de verano Gerardo Matos Rodríguez llegaba puntualmente a la sede de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, posesionándose del piano Blüthner que engalanaba la gran sala.

A su alrededor, voces chispeantes de entusiasmo, ensayaban letras. No faltaban las guitarras y algunos otros instrumentos de cuerdas y viento.

Se trataba de estudiantes que preparaban su participación en las fiestas de carnaval.

Por entonces los desfiles se animaban con conjuntos de atavíos originales. Carruajes engalanados eran cruzados por redes de serpentinas. Bandas musicales infundían animación a aquel espectáculo único y diverso en que se volcaba la alegría de una población con todos los perfiles sociales y edades.

Cuando la estudiantina, al fin, salió de la casona de la calle Ituzaingó, entre Reconquista y Buenos Aires, recibió el bautismo de los aplausos.

Iban allí, con los atuendos típicos de sus profesiones, los abogados con los ingenieros, los médicos y los profesores, formando una gama multicolor. Los acompañaba una especie de marcha, hecha para la circunstancia por el estudiante de arquitectura Matos Rodríguez.

¿Qué música era ésta, destinada a convertirse en el Himno de los Tangos y en carta de presentación de la identidad rioplatense en el mundo?

Se cuenta que cuando la bullanguera caravana de jóvenes se acercaba al Parque Urbano (hoy Parque José Enrique Rodó), al llegar al establecimiento lechero conocido como “La vaquería”, uno de sus empleados -de origen italiano- exclamó para sus compañeros, en perfecto cocoliche: “¡Ahí viene la cumparsita!”, por la comparsa festiva de los muchachos.
Fue este el bautismo para una melodía que intentaría abrirse paso, primero, en el carnaval y, después, en los ambientes bailables.

En el corazón del Montevideo musical el Café y Confitería “La Giralda” recibía a los intérpretes tangueros más famosos del Río de la Plata. Matos Rodríguez, sobrino de un afamado empresario de la escena, se codeaba con los artistas con habitualidad. El ambiente lo subyugaba.

Su composición llegó en primera instancia a manos del famoso pianista mercedario Carlos Warren y, luego, a las del gran intérprete Minotto Di Cicco. Ambos la observaron con interés y la consultaron con Roberto Firpo. Este la catapultó a la fama. Con su conjunto cautivaba en “La Giralda” y fue allí en que decidió introducirle algunos arreglos en su notación y estrenarla. El suceso ocurrió en abril de 1917, hacen hoy noventa años.

Firpo, con su afinado talento, tomó la partitura a la que le incorporó unos compases de su trabajo “La gaucha Manuela” y otros de la ópera “Miserere”, de Giuseppe Verdi.
Y así vio luz, en el mítico local de la Av. 18 de Julio y calle Andes, donde cinco años después comenzara a levantarse el Palacio “Salvo”.

Lo demás es bastante conocido. La pieza, cuya partitura fuera presentada como “Tango para piano”, fue grabada casi de inmediato por el propio Firpo, por Minotto Di Cicco – Alonso y por Juan Maglio (Pacho).
Simultáneamente, Matos Rodríguez, con apenas veinte años -y siendo inhábil para transferir derechos autorales- vendió su obra la editora “Breyer”, de Buenos Aires, después adquirida por la Casa “Ricordi”.

El autor abandonó sus estudios y partió para Europa, donde actuaría en misión consular en Alemania.

En 1924, Pascual Contursi y Enrique P. Maroni, sin la autorización del autor, le adosaron a la música unos versos, transformando a “La cumparsita” en “Si supieras”. La letra fue cantada en un sainete por el vocalista Juan Ferrari. De inmediato Carlos Gardel produce su memorable grabación. “La cumparsita” había echado a andar y ganaba el sentimiento de los públicos. Tenía un secreto encanto.

A todo esto, Gerardo Matos Rodríguez reivindica su autoría, entabla un juicio de duración histórica e incorpora a su obra un texto propio, sobre el que luego declarará que no le satisfizo en lo mínimo.

Tito Schipa, reputado tenor italiano, registra la nueva letra en 1930. También es tomada por Angelito Vargas con Ángel D’Agostino y por el solista Alberto Gómez.
Aparecerán dos letras más, la última en inglés.

El maestro Juan D’Arienzo realizó sucesivas versiones del tango, todas de carácter bailable. En 1972 declaró: “vendí 18 millones de discos”.

En el séptimo arte “La cumparsita” ha sido distinguida en multitud de películas, desde “Leven Anclas” a “Una Eva y dos Adanes”; fue adoptada por Almodóvar y Woody Allen y muchos más. En 1947, el recordado Hugo del Carril la llevó al celuloide, haciéndolo después el realizador Enrique Carreras.

¿De dónde proviene la seducción universal que suscita este tango, apañado en el viejo Montevideo y acunado por las brisas tangueras de los Warren, los Firpo y los Arolas?
Difícil establecerlo a ciencia cierta.

Un revolucionario del tango, como el eminente Astor Piazzolla, la calificó como “espantosamente pobre” desde el ángulo musical. Pero, a la vez reconoció que “empleando un bajo que la enriquezca se arma un contrapunto que enaltece la melodía convencional”. Y la grabó cuatro veces.

Para el uruguayo Francisco Canaro es la “particular estructura de su música la que se presta maravillosamente para ser enriquecida por orquestaciones de mayor vuelo”.

Los musicólogos Héctor y Luis Bates sostuvieron que “ningún otro tango le da tanto campo al músico para lucirse y, acepta sin reparos, las fugas, las escalas y las armonías”.

El poeta y compositor Horacio Arturo Ferrer destaca que “La cumparsita” “ha sido objeto de toda clase de ornatos, producto muchas veces de ejecuciones “a la parrilla”: contracantos, pasajes contrapunteados y variaciones de la más diversa invención”.

Montevideo y Buenos Aires, Uruguay y Argentina, hermanas de sangre en el nacimiento y perpetuación del tango, nueve décadas después, celebran el genio de Gerardo Matos Rodríguez y dan lustre renovado a la música de las dos orillas. La misma que ganó el firmamento universal y que tiene en “La cumparsita” un auténtico himno.

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LA CUMPARSITA
Partitura